André Lothe, en su "Tratado del paisaje" de 1939, estudiando la teoría y práctica del color en El Greco, Rubens, Velazquez, Goya, Cezanne, Van Gogh, Bonnard, Matisse..., nos ofrece una serie de conclusiones, dignas de tener en cuenta por quien desee introducirse en el uso del color en acuarela:
Dice Lothe: “Es Cézanne quien nos dará
una vez más, y de un modo irresistible, la clave del cromatismo luminoso
tradicional. Su teoría puede reducirse a lo siguiente: la luz es anaranjada y
la sombra es su complementario, el azul; la media tinta es el pasaje del
anaranjado al azul por intermedio del rojo violáceo y del violeta azulado.
(También se puede pasar del anaranjado al azul por la otra parte del prisma, o
sea, por el amarillo, el amarillo verdoso, el verde azulado, pero también aquí
es preciso elegir). Esa elección dará la tonalidad general de la obra, ya que
el drama luminoso se desarrolla sobre fondo de medias tintas.”
“La dosificación de esos elementos ha sido determinada
definitivamente por Rubens, en uno de sus tratados de pintura, titulado De
coloribus: dos tercios de medias tintas, un tercio solamente de luz y de sombra
en total.”
“…La parte más cercana del ojo o la más iluminada, en dos
palabras, el punto que debe parecer el más sólido, tendrá como color
fundamental el anaranjado. La parte más privada de luz o más alejada del ojo,
la que deba parecer menos sólida, será de dominante azul. Sólo faltará, para
proceder al paso del anaranjado al azul, poner de cada lado del anaranjado los
dos colores primarios que lo componen: el amarillo y el rojo, y en las casillas
siguientes, la mezcla de cada uno de esos colores primarios con el azul. Así se
tendrá al violeta al lado del rojo, al verde al lado del amarillo. El
anaranjado y el azul estarán sobre la horizontal, y los complementarios se
encontrarán sobre la diagonal.”

“…observemos, sin embargo, a título de indicación, que desde el
impresionismo –que ha rehabilitado al violeta, este color despreciado por los
antiguos-, una de las armonías más agradables y difundidas (Bonnard y Matisse
la emplean excelentemente, los chinos obtienen con ella efectos notables) es la
del triángulo violeta-verde-anaranjado, o la del
triángulo opuesto rojo-amarillo-azul, preferida de Van Gogh.”
“…A este propósito, es necesario recordar que cuando están en
presencia tres colores, uno sólo debe ser llevado al máximo de intensidad; el
segundo debe disminuirse y el tercero sugerirse apenas.”
“…Conviene hacer presente también que no
hay color sin gris, que el gris es, en cierto modo, el soporte, la
justificación de toda armonía cromática, sea que entre en la composición de los
colores, como en las obras de El Greco, de Velázquez y de Goya, sea que se
coloque en torno de ellos, bajo la forma de blanco, negro o gris, aislando los
tonos puros y oponiéndose a temibles interferencias.”
A lo anterior añadimos que, es posible ensayar nuevas posibilidades de generar armonías, virando las propiedades del color, de forma proporcionada y a conveniencia, en todo el círculo cromático propuesto por André Lothe..:
Ejercicio de Mari Carmen Díaz de Mayorga, a partir de un apunte a lápiz previo y un ensayo de gama cromática personal...
Id. de Alberto de Burgos